Me levanto. Es tarde, arrastro aún esos horarios vacacionales. Acostarme tarde. Dormir mucho. Despertarme a mediodía. Miro por la ventana, como cada día y un manto blanco recubre toda la ciudad. Hace frío. Menos de cuatro grados bajo cero. Caen finos copos de nieve, observo a los niños hacer grandes bolas y lanzarlas con fuerza a sus amigos. La estampa es digna de postal. La imagen es enternecedora. Sin embargo, empiezo a pensar en los inconvenientes. Hay cuatro vías cerradas en Madrid ( M-45 M-118 M-226 y M-305). Por si fuera poco, en la A-1, la carretera que comunica Burgos y Madrid las retenciones afectan al tramo comprendido entre el kilómetro 9 y 74 en ambos sentidos. Sigo en Burgos y mañana sábado quiero viajar a Madrid, que ya va siendo hora de dejar la navidad a un lado y continuar con la rutina. Se me presenta un problema, y grande. O pensándolo mejor, dos. El martes tengo visita. Viaja desde Tenerife. Leo que Barajas también está cerrado. Ha suspendido su servicio por causas meteorológicas por primera vez en su historia. Después de llamar a la estación y confirmar que no salen autobuses hoy, decido ir a comer rápidamente para poder ver las noticias.
Pongo Antena 3. Dan un resumen amplio y parece que la situación es complicada. Decido seguir viéndolo, más que nada por si ofrecen algún dato interesante. Al principio resulta interesante. Explican lo que ha ocurrido y porqué los servicios meteorológicos no han podido prevenirlo. Dan las previsiones para el día siguiente. Repasan prácticamente ciudad por ciudad el tiempo, la nieve. Aparece Roberto Brasero. Nos advierten sobre los peligros del hielo. Sale una anciana quejándose de la escasa planificación del ayuntamiento. Aparece Roberto Brasero de nuevo.
-Qué gracioso es este hombre- me dice mi madre. Niños jugando. Padres preocupados. Oficinistas que llegan tarde. Consejos para conducir con nieve. Veo de nuevo a Roberto Brasero, que ya ha dejado de hacernos gracia. Establecimientos donde las cadenas se agotan. Un repartidor que no puede desempeñar su trabajo. Alguien que trata de bajar unas escaleras, resbala y se cae. Nieve, nieve, nieve...Empiezo a estar saturado. Parece que no ha pasado nada más en el mundo. ¿No hay nada importante en Gaza?. A, sí. En 25 segundos acaban con la información internacional. La otra noticia no relacionada con el temporal es, como no, un suceso. Un narcotraficante colombiano asesinado en el Hospital Doce de Octubre. Son mucho de sucesos estos de Antena 3. Aunque bueno, con una noticia como esa, en Telecinco te hacen una serie. Después, poco más. Algo de cine. Un par de minutos de deportes en los que sale Pernía tirando bolas de nieve al "míster". Despedida y cierre.
Todo esto me lleva a reflexionar. Es importante el colapso que ha causado la nieve. Muy importante. Muchas personas no han podido ir a trabajar. Para otros ha sido peor porque no han podido viajar fuera de Madrid, incluso fuera de España. Y es probable que yo no pueda volver mañana a la capital. Al menos en autobús, he descubierto que Renfe funciona correctamente. Pero el mundo no se detiene ahí. EE.UU ha destruido 2,6 millones de empleos en 2008, su tasa más alta desde 1945. El petrolero saudí Sirius Star ha sido liberado tras dos meses de secuestro en Somalia. Rusia no abre el grifo del gas. Continúa la crisis en España... La nieve desaparecerá. Quizá sea mañana, o el domingo. Para el martes no quedará un solo copo bajo nuestros pies. Por desgracia, en Gaza seguirán muriendo hombres y mujeres, niños y ancianos por un tiempo indefinido. Es fácil resguardarse de la nieve. Sin embargo, una bomba puede sorprenderte en el día más soleado...
viernes, 9 de enero de 2009
lunes, 8 de diciembre de 2008
Errores frecuentes I
De vez en cuando escucho en lengua hablada diversos errores en el uso de la lengua española que me parece conveniente reseñar aquí. En algunos casos, además podemos observarlos escritos en los periódicos más importantes y, con mucha frecuencia, en diversas páginas de internet y blogs.
Como primera aportación en esta sección sobre errores frecuentes, explicaré la diferencia entre deber y deber de.
Existe cierta predilección a utilizar en cualquier caso deber seguido del infinitivo. De hecho, más de una vez he escuchado conversaciones como la siguiente:
- ¿A qué hora es la clase esta tarde?
- Pues debe de ser a las cuatro y media.
- ¿Debe de? Eso no existe. Se dice simplemente debe ser...
Sin embargo, las dos construcciones son correctas siempre y cuando se utilicen con sus significados pertinentes.
En el ejemplo, deber de está bien utilizado, puesto que no hay seguridad sobre la hora a la que se impartira la clase. En otras palabras, expresa conjetura o posibilidad.
Por otro lado, la construcción deber más infinitivo denota obligación. El siguiente ejemplo puede resultar significativo para explicarlo:
- Debes portarte bien en casa de tus abuelos.
El ejemplo no expresa la posibilidad de que el niño tenga un buen comportamiento sino que denota una obligación, un deber.
Por último, pondré un ejemplo en el que según la circustancia podrían utilizarse las dos construcciones:
-Debe de hacer frío (Es posible que haga frío)
-Debe hacer frío (Es necesario que haga frío)
Como primera aportación en esta sección sobre errores frecuentes, explicaré la diferencia entre deber y deber de.
Existe cierta predilección a utilizar en cualquier caso deber seguido del infinitivo. De hecho, más de una vez he escuchado conversaciones como la siguiente:
- ¿A qué hora es la clase esta tarde?
- Pues debe de ser a las cuatro y media.
- ¿Debe de? Eso no existe. Se dice simplemente debe ser...
Sin embargo, las dos construcciones son correctas siempre y cuando se utilicen con sus significados pertinentes.
En el ejemplo, deber de está bien utilizado, puesto que no hay seguridad sobre la hora a la que se impartira la clase. En otras palabras, expresa conjetura o posibilidad.
Por otro lado, la construcción deber más infinitivo denota obligación. El siguiente ejemplo puede resultar significativo para explicarlo:
- Debes portarte bien en casa de tus abuelos.
El ejemplo no expresa la posibilidad de que el niño tenga un buen comportamiento sino que denota una obligación, un deber.
Por último, pondré un ejemplo en el que según la circustancia podrían utilizarse las dos construcciones:
-Debe de hacer frío (Es posible que haga frío)
-Debe hacer frío (Es necesario que haga frío)
Manipulación futbolística
El Madrid perdió ayer. 3-4, en casa y dando una imagen cuanto menos dudosa de cara al derbi. No obstante el fin de esta entrada no es criticar la gestión deportiva del señor Calderón, que bastante tuvo con la Asamblea de compromisarios. Mi objetivo es poner en evidencia las crónicas de algunos periódicos que falsean la realidad omitiendo datos o evitando hablar de ciertos temas según su interés.
Periódico Público, edición digital. El titular de la crónica es: Épica como maquillaje. El subtítulo es todavía más difuso: La igualada del Madrid tras ir perdiendo 1-3 tranquiliza a un Bernabéu que empezaba a corear "Calderón dimisión". El equipo de Schuster exhibió su debilidad defensiva terminal.
Ante tal entradilla, el lector que no haya visto el partido, seguramente piense que el Madrid logró un empate al final del partido, o incluso una victoria. Al margen de lo que posteriormente se desarrolle en el artículo, la información resulta cuanto menos confusa. Tanto el titular como la entradilla son partes importantes de un texto periodístico. De hecho, si el interés en la noticia es escaso, con estos dos elementos debemos recibir un mensaje suficientemente claro como para comprender con concisión qué sucedió en el partido.
El titular resulta por otra parte demasiado subjetivo, aunque ese es un defecto (no sé si definirlo como característica resultaría más correcto, puesto que el consumidor de diarios deportivos demanda normalmente opinión) que poseen la mayoría de periódicos de deportes. El diccionario de la Real Academia entiende como épica una acción grandiosa o extraordinaria. Perder en casa 3-4 no me parece demasiado épico, aunque esta es también una opinión del que escribe.
Por otro lado, y dejando a un lado las cuestiones técnicas, es necesario también comentar un fenómeno que cada día tiene más aceptación en las ediciones digitales: la participación. En Público, los lectores pueden puntuar la redacción o el interés de una noticia (en este caso un dos sobre cinco) y por supuesto escribir comentarios acerca de ella. A la derecha del artículo veo un cuadro en el que aparece el comentario más valorado. Lo escribe un tal Luis Rivera y dice, con mayor brevedad, lo que en esta entrada he tratado de desarrollar: ¿Porqué comenzáis el artículo "la igualada del Madrid tras ir perdiendo......"? ¿No os habéis enterado aún que el Sevilla ha ganado 3-4 ?. Rectificar es de sabios.
Periódico Público, edición digital. El titular de la crónica es: Épica como maquillaje. El subtítulo es todavía más difuso: La igualada del Madrid tras ir perdiendo 1-3 tranquiliza a un Bernabéu que empezaba a corear "Calderón dimisión". El equipo de Schuster exhibió su debilidad defensiva terminal.
Ante tal entradilla, el lector que no haya visto el partido, seguramente piense que el Madrid logró un empate al final del partido, o incluso una victoria. Al margen de lo que posteriormente se desarrolle en el artículo, la información resulta cuanto menos confusa. Tanto el titular como la entradilla son partes importantes de un texto periodístico. De hecho, si el interés en la noticia es escaso, con estos dos elementos debemos recibir un mensaje suficientemente claro como para comprender con concisión qué sucedió en el partido.
El titular resulta por otra parte demasiado subjetivo, aunque ese es un defecto (no sé si definirlo como característica resultaría más correcto, puesto que el consumidor de diarios deportivos demanda normalmente opinión) que poseen la mayoría de periódicos de deportes. El diccionario de la Real Academia entiende como épica una acción grandiosa o extraordinaria. Perder en casa 3-4 no me parece demasiado épico, aunque esta es también una opinión del que escribe.
Por otro lado, y dejando a un lado las cuestiones técnicas, es necesario también comentar un fenómeno que cada día tiene más aceptación en las ediciones digitales: la participación. En Público, los lectores pueden puntuar la redacción o el interés de una noticia (en este caso un dos sobre cinco) y por supuesto escribir comentarios acerca de ella. A la derecha del artículo veo un cuadro en el que aparece el comentario más valorado. Lo escribe un tal Luis Rivera y dice, con mayor brevedad, lo que en esta entrada he tratado de desarrollar: ¿Porqué comenzáis el artículo "la igualada del Madrid tras ir perdiendo......"? ¿No os habéis enterado aún que el Sevilla ha ganado 3-4 ?. Rectificar es de sabios.
Con esto lo que quiero explicar es que hoy en día, la participación del lector, aunque sea subjetiva y deshechable muchas veces, en casos como este puede ayudar al periodista a corregir errores o enfocar las noticias de manera que a los que leen cada día lo que escribe les pueda resultar más interesante. El problema es que suele ser complicado encontrar opiniones sensatas y fundamentadas; el anonimato puede ser un escudo peligroso.
Presentación
Comienzo hoy (con cierta demora, lo sé) a escribir en este blog dedicado al periodismo, en su más amplio concepto. La búsqueda de errores de escritura que puedan ayudarnos a redactar de una manera más clara, comprensible y por supuesto correcta es uno de mis objetivos. Sin embargo, creo que es igualmente importante comentar mis impresiones o ideas acerca de los acontecimientos que suceden día a día o simplemente dar a conocer noticias que al no ser demasiado mediáticas quedan en un segundo plano.
Me gustaría también hacer hincapié en el periodismo deportivo. Se trata de una de las partes del periodismo que trabaja con mayor libertad y, en muchos casos, el límite entre información, interpretación y opinión queda a veces difuso. Por ello, trataré de buscar artículos que incumplan alguna premisa periodística también en este campo.
Espero que resulte interesante y ameno para los lectores.
Me gustaría también hacer hincapié en el periodismo deportivo. Se trata de una de las partes del periodismo que trabaja con mayor libertad y, en muchos casos, el límite entre información, interpretación y opinión queda a veces difuso. Por ello, trataré de buscar artículos que incumplan alguna premisa periodística también en este campo.
Espero que resulte interesante y ameno para los lectores.
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